ONG CIPDEL

ONG Centro de Innovación para el Desarrollo Local

El mundo global, una realidad que nos organiza como sociedades, es hoy el escenario de una peste del siglo XXI que está destrozando creencias, hábitos y formas de concebir nuestra convivencia. Lo que no ha podido el descontento de millones de habitantes del planeta con la desigualdad y la acumulación de riqueza escandalosa; con la contaminación ambiental y el cambio climático; con la situación de los olvidados y olvidadas de siempre, migrantes pobres, mujeres, niñas y niños, estos últimos que fallecen de hambre todo los días en cifras mucho más alarmantes que la pandemia (según UNICEF en un spot televisivo protagonizado por Lionel Messi, 19 mil niñas y niños mueren diariamente de hambre), los que, sin embargo, se encuentran lejos, en áreas oscurecidas al foco del noticiario o del político que quiere tener un minuto de fama. Al cuadro anterior hay que anexar la grave y extendida crisis de los sistemas de representación política y el auge de populismos nacionalistas de ultraderecha – que son muchos más que los populismos de izquierda como el de Venezuela que sin embargo ocupa importantes porciones de noticieros diarios – los que cada día adoptan medidas más autoritarias y proteccionistas, en fin….larga serie de eventos, a los que las guerras civiles como la de Siria o Yemen sólo le dan un toque más trágico todavía. Y, como si lo anterior no fuera suficiente, hoy Israel anuncia la anexión de parte relevante del territorio de Cisjordania, una grave afrenta al pueblo palestino y un acto de provocación que altera los frágiles equilibrios de paz de esa zona.

Estamos asustados, encerrados, sin poder socializar más que en formato digital; estamos de rodillas como humanidad ante un ente limítrofe entre la vida y lo inerte, una forma parasitaria de supervivencia que resiste condiciones adversas y se multiplica con velocidad impresionante. Ese minúsculo ente tiene al mundo atónito, a las autoridades – antes ágiles y atentas a los cambios de humor del «mercado» – hoy impotentes y desesperadas, tomando decisiones sobre hipótesis que se revelan castillos de naipes que se derrumban al menor soplido; a los servicios de sanidad saturados, agotados y reclamando falta de recursos, impotentes de salvar la vida de aquellos que como Bregman apunta en su texto «Utopía para realistas» gozan de sobrevida debido a los innegables progresos que la ciencia y la medicina han instalado en nuestras sociedades. Y, lo que resulta más llamativo aún, es observar a los sacerdotes del mercado y sus adoradores ciegos, sordos y mudos cuando de repartición de ganancias se trata, hoy clamando cual vírgenes abandonadas por el rescate de parte del que ayer denostaban y negaban: El Estado.

Hoy es tiempo de quercum, de reflexionar serena pero audaz….innovadora y cuestionadora de un orden que se ha develado como incapaz de contener tragedias como esta pandemia. Es tiempo de compartir estas reflexiones para no repetir/corregir lo que este virus ha dejado en evidencia: Nuestras instituciones fundadas en un modelo de ganancia rápida y desconsiderada con el hábitat; nuestra democracia en riesgo por la emergencia de caudillos populistas y autoritarios, por tendencias centralistas que desprecian el papel de los niveles inferiores de la administración estatal y las particularidades de cada territorio ( ver nota sobre ninguneo de los servicios de atención primaria en Chile ); es tiempo de acumular energías para impulsar cambios sustantivos al pacto social y a reconstruir una sociedad más horizontal, más solidaria, más participativa y más transparente……aunque parezca una tontería, en tiempos de distopía es bueno tener Utopías….

Luis Marín Salazar

Sociólogo – U. de Chile

Presidente

Categories: Noticias

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