ONG CIPDEL

ONG Centro de Innovación para el Desarrollo Local

Hace uno días atrás señalábamos, en este blog, que Chile tiene a su favor todas las condiciones para avanzar en un programa de desarrollo de fuentes de generación energética limpias, baratas y que nos confieren poder de negociación contra los grandes productores y distribuidores de energía eléctrica en particular.

Hoy reiteramos la afirmación comentando la nota publicada en La Nación Digital, titulada “ESTUDIO DERRIBA LOS MITOS SOBRE LA INSTALACIÓN Y USO DE PANELES SOLARES”. En efecto, merece la pena comentar algo más en detalle dicha nota.

En primer lugar queremos, siguiendo con una línea de continuidad con el comentario destacado mencionado anteriormente, que en nuestro país están las condiciones climáticas, geográficas e institucionales que hacen completamente factible este programa de fortalecimiento de la autonomía energética de las viviendas, tanto particulares como colectivas, así como en los edificios institucionales. En palabras más simples todavía: abunda sol y hay normas que permiten establecer acuerdos o convenios entre las distribuidoras de energía y los productores, sean a escala pequeña o escala local, regional y nacional.

En segundo lugar, y es un tema que hasta hace no mucho tiempo era una gran barrera de entrada a este tipo de prácticas de autonomización energética, los costos de fabricación y de instalación de estas fuentes (paneles solares) son cada vez más accesibles. Claramente hoy, una urbanización nueva podría contar con instalaciones de este tipo, como un plus y su costo sería marginal. Lo mismo para todas las edificaciones institucionales nuevas que se están desarrollando y que requieren tener un margen de autonomía energética segura y barata (hospitales, cuarteles policiales, escuelas, por nombrar algunas). Anexo a lo anterior debe destacarse que las instalaciones tienen una vida útil que las hace muy convenientes, sobre 20 años.

Por último, y no menor por cierto,  es que el conocimiento que se requiere para gestionar y mantener esta tecnología es cada vez de más fácil acceso y, por tanto, cualquier ciudadano o ciudadana puede manejar estos sistemas, ello permite alternar con mayor facilidad el uso de energía tradicional combinada con energía renovable, sin mayores dificultades técnicas. Incluso para mayor tranquilidad, cada vez más empresas PYMES, están dedicadas a prestar asistencia técnica en casos más complicados. 

En síntesis, la normativa, la tecnología, el mercado de productores y de asistencia técnica y las condiciones naturales para avanzar seria y sostenidamente en este tipo de programas están disponibles. Ahora hace falta que autoridades nacionales, regionales y principalmente comunales, avancen en el diseño e implementación de edificaciones con grados cada vez mayores de autonomía energética. Se acerca el fin de los monopolios de producción y distribución de energía eléctrica que tantos malos ratos nos han hecho pasar en estos últimos meses.

Luis Marín Salazar

Sociólogo – U. de Chile

Presidente

 

 

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